Si lees Euros por cacahuetes habitualmente, ya sabrás que no nos callamos ni bajo el agua, sobre todo desde aquel artículo sobre el día que «apagamos el Sol». Y hoy nos pica el reloj.
Pocas cosas reflejan mejor la parálisis burocrática que el dichoso cambio de hora. Llevamos años oyendo que se acaba, que Europa lo tiene claro, que este es el último. Y aquí estamos, a finales de septiembre de 2026, preparándonos para volver a tocar las manecillas.
La voz de Monancio Ortega:
Monancio no necesitar reloj: Monancio despertar cuando salir el sol y dormir cuando el sol esconderse detrás de la montaña. Pero los monos bípedos, dos veces al año, girar las ruedecitas de sus relojes y luego andar una semana entera con cara de murciélago deslumbrado. 🐒🕰️
Monancio escuchar que en 2018 millones de monos de Europa gritar a la vez que querer dejar de mover la hora. Desde entonces, los grandes jefes discutir y discutir en su árbol de Bruselas sin decidir nada. Ocho años. En ocho años Monancio ver crecer tres palmeras enteras y los jefes seguir sin bajar del árbol. 🌴
Y lo más gracioso: los monos de la península vivir con la hora de la manada de Berlín aunque el sol decir otra cosa, y por eso cenar cuando las lechuzas ya estar despiertas. Monancio proponer algo muy simple: que el reloj obedecer al sol, y no el sol al reloj.
Sayonara monos 🍌.
La voz humana:
El cambio de hora de octubre de 2026: el último del calendario del BOE
Vamos a los datos. El cambio al horario de invierno será en la madrugada del domingo 25 de octubre de 2026. A las 3:00 los relojes volverán a las 2:00 en la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. En Canarias, a las 2:00 serán la 1:00.
Ganamos una hora de sueño, sí, pero a cambio anochecerá antes y la tarde se nos irá en un suspiro.
La noticia es que es el último cambio del calendario oficial publicado. La Orden PCM/186/2022 fijó las fechas de los años 2022 a 2026, y no hay otra publicada para 2027 en adelante.
¿Se acaba entonces el cambio de hora en 2027?
No tan rápido. El cambio de hora no depende de esa orden, sino del Real Decreto 236/2002, que traslada la directiva europea: el horario de verano empieza el último domingo de marzo y termina el último domingo de octubre. La orden solo publica, cada cinco años, el calendario con las fechas concretas.
Traducido: mientras Bruselas no cambie la directiva, en 2027 seguiremos moviendo los relojes y el Gobierno publicará un nuevo calendario. Que se acabe el calendario no significa que se acabe el cambio.

La eterna promesa europea: crónica de un atasco
La hemeroteca es implacable. La promesa de acabar con el cambio de hora nació hace casi una década y el culebrón da para una serie.

En el verano de 2018 la Comisión Europea lanzó una consulta pública que recibió 4,6 millones de respuestas, la mayor de su historia, y el 84 % pidió eliminar el cambio. La Comisión presentó la propuesta ese mismo septiembre y el Parlamento Europeo la aprobó en marzo de 2019, con 2021 como fecha para dejar de cambiar la hora.
| Año | Qué pasó | Resultado |
|---|---|---|
| 2018 | Consulta pública de la Comisión Europea: 4,6 millones de respuestas. | El 84 % pide eliminar el cambio de hora. |
| 2018 | La Comisión propone acabar con los cambios estacionales. | La propuesta pasa al Parlamento y al Consejo. |
| 2019 | El Parlamento Europeo aprueba el fin del cambio de hora. | Fija 2021 como fecha para dejar de cambiar la hora. |
| 2021 | Llega la fecha prevista. | No pasa nada: el Consejo de la UE sigue sin acuerdo. |
| 2025 | España propone en el Consejo Europeo acabar con el cambio desde 2026. | No sale adelante: el cambio de octubre de 2026 se mantiene. |
El tapón está en el Consejo de la UE, donde se sientan los Gobiernos. Cada país tendría que elegir si se queda con el horario de verano o con el de invierno, y el miedo a un mapa de husos horarios caótico entre vecinos lo ha congelado todo.
La postura de España: expertos, propuestas y balones fuera
España no se quedó atrás a la hora de crear comisiones. En septiembre de 2018 el Gobierno formó una comisión de expertos para estudiar la reforma de la hora oficial. Su informe, presentado en marzo de 2019, no fue concluyente: desaconsejó hacer cambios precipitados sin consenso y propuso mantener el cambio estacional tal y como estaba, según La Moncloa.
Seis años después, el discurso cambió. En octubre de 2025, Pedro Sánchez propuso a la UE acabar con el cambio de hora a partir de 2026, alegando que «ya no tiene sentido», que apenas ahorra energía y que perjudica a la salud, como recogió Hosteltur.
A las puertas del 25 de octubre, la realidad es tozuda: los Veintisiete no se han puesto de acuerdo y los relojes se moverán otra vez. Nadie quiere cargar con el coste político de romper la baraja, ni enfadar a un sector turístico que adora las tardes largas del verano.

El huso horario español: vivir con la hora de Berlín y cenar a la de Madrid
Para entender el drama hay que mirar el mapa. Por geografía, la mayor parte de España está alineada con el meridiano de Greenwich, el mismo de Londres o Lisboa. Sin embargo, la Península y Baleares viven con la hora de Europa central.
Tiene fecha de origen: en marzo de 1940, el régimen de Franco adelantó los relojes una hora para alinearse con la Europa central de la época. Lo que iba a ser temporal se quedó para siempre, y desde entonces arrastramos un desfase con el sol.
Impacto en el sueño y la conciliación
Ese desfase se nota en todo: comemos tarde, cenamos tarde y el prime time de la televisión arranca pasadas las diez y media de la noche. La Sociedad Española de Sueño lleva años alertando del déficit de sueño de la población, y levantarse en invierno con noche cerrada no ayuda.
Sumar el cambio de hora a un huso ya desajustado es un castigo añadido. En Euros por cacahuetes estamos hartos de que nos digan que trasnochamos por vicio: trasnochamos, en buena parte, porque el reloj va por delante del sol.

El ahorro energético: lo que dicen los datos
El gran argumento para mantener esta tortura semestral siempre ha sido el ahorro. Durante años se repitió una estimación del IDAE: el cambio de hora ahorraría hasta un 5 % del consumo eléctrico en iluminación, unos 300 millones de euros al año, de los que unos 90 millones corresponderían a los hogares, apenas 6 euros por familia.
El problema es que el mundo ha cambiado. Las bombillas LED han reducido muchísimo el peso de la iluminación en la factura, y hoy el gran consumo está en la climatización. Lo que ahorras de luz por la tarde puedes gastarlo en calefacción por la mañana, cuando te levantas a oscuras y con más frío.
Por eso el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo concluyó en 2017 que el ahorro energético del cambio de hora es marginal. El argumento económico ya no se sostiene.

Consejos para sobrevivir al jet lag ibérico
Como las instituciones nos van a fallar otra vez, seamos prácticos: el domingo 25 de octubre la hora cambia sí o sí. El paso al horario de invierno suele ser más llevadero que el de primavera, porque dormimos una hora más, pero el anochecer temprano afecta al ánimo.

Sueño y alimentación
No cambies tus horarios de golpe: los cuatro días previos, acuéstate y levántate unos 15 minutos más tarde. Por la mañana, exponte a la luz natural, aunque sea desayunando junto a una ventana, y evita las cenas pesadas las primeras semanas.
Niños y mascotas
Los niños pequeños son los que más lo notan. Mantén su rutina de baño, cena y cuento y ajusta la hora poco a poco. Con los perros, igual: retrasa paseos y comidas 10 o 15 minutos cada día durante la semana anterior para evitar que te despierten al amanecer pidiendo el desayuno.
Relojes y dispositivos
El móvil, el ordenador y el reloj inteligente cambian solos. Los que no perdonan son el horno, el microondas y el reloj del coche: ajústalos ese mismo fin de semana para no llevarte un susto el lunes.
Conclusión: ¿es hora de elegir para siempre?
La conclusión es clara: el cambio de hora sobrevive por pura inercia. El 25 de octubre se cierra el calendario del BOE, pero no el problema, porque la norma que obliga a cambiar la hora sigue en vigor.
Los datos energéticos ya no lo justifican, la salud se resiente y los europeos dejaron clara su opinión en 2018. Solo falta que los Gobiernos se pongan de acuerdo en el Consejo. Y si algún día nos obligan a elegir, el debate en España será monumental: los hosteleros pedirán tardes largas y los médicos, mañanas con luz.
Y vosotros, ¿de qué equipo sois? Si tuvierais que quedaros con una sola hora para siempre, ¿horario de verano o de invierno? Os leemos en los comentarios, si la falta de sueño os deja teclear.